América Latina superó el millón de vehículos eléctricos y ahorra US$ 1.519 millones al año

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América Latina y el Caribe alcanzó por primera vez un parque superior al millón de vehículos electrificados, consolidando a la movilidad eléctrica como uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro de la transición energética regional. De acuerdo con el último reporte de OLACDE, la región registró 1.016.034 vehículos eléctricos e híbridos enchufables al cierre del primer semestre de 2026.

Durante los primeros seis meses del año se incorporaron 285.785 nuevas unidades, un crecimiento que refleja la aceleración del mercado. La comparación histórica permite dimensionar el cambio: en 2020 apenas se contabilizaban 17.541 vehículos electrificados en circulación en América Latina y el Caribe.

Detrás de esta expansión aparece una modificación progresiva en la estructura de ventas del sector automotor. Actualmente, el 10% de los vehículos livianos comercializados en la región corresponde a tecnologías eléctricas o híbridas enchufables.

Brasil continúa ocupando una posición dominante dentro de este proceso. El país acumuló más de 580.000 unidades electrificadas y lideró las ventas semestrales con 91.483 vehículos. En términos de crecimiento relativo, Argentina registró la expansión más acelerada de la región con un aumento del 873%, seguida por Ecuador, Colombia, Brasil y Uruguay.

La electrificación también avanza en el transporte público. La flota regional alcanzó los 10.685 buses eléctricos, con Chile como principal referente gracias a sus 5.059 unidades operativas. Brasil, Colombia y México completan el grupo de mercados más desarrollados en este segmento.

Junto con el crecimiento vehicular, la infraestructura de recarga mantiene una trayectoria expansiva. Brasil dispone de 25.429 estaciones públicas, mientras que México elevó su red hasta 4.802 puntos de carga tras duplicar su infraestructura en apenas un trimestre.

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Más allá del componente ambiental, el informe identifica beneficios económicos significativos. OLACDE estima un ahorro anual de US$ 26.210 por cada bus eléctrico y de US$ 2.240 por cada automóvil totalmente eléctrico respecto de tecnologías convencionales.

Proyectado sobre el parque actualmente en circulación, ese diferencial se traduce en un ahorro energético regional de US$ 1.519 millones anuales, equivalente a cerca de US$ 4 millones diarios. La reducción del consumo de combustibles líquidos disminuye además la exposición de las economías latinoamericanas a la volatilidad internacional de los precios del petróleo.

Hacia adelante, el principal desafío será acompañar el crecimiento de la demanda con nuevas inversiones en infraestructura de carga, fortalecimiento de redes de distribución y esquemas de financiamiento capaces de sostener el ritmo de adopción. A medida que aumenta el parque electrificado, la movilidad eléctrica deja de ser únicamente un fenómeno del sector automotor para convertirse en una variable cada vez más relevante para la planificación energética regional.

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