Durante tres jornadas, del 8 al 10 de septiembre, Buenos Aires fue sede de la Argentina Energy Week 2026, un encuentro que reunió a más de 200 tomadores de decisión, delegaciones de 11 provincias y representantes de nueve países. El foro puso en el centro la necesidad de transformar el potencial energético argentino en proyectos concretos, con foco en inversión, RIGI, transmisión, Vaca Muerta y renovables.
El concepto de esta edición fue definido por Stelios Papagrigoriou, CEO y cofundador de IN-VR, quien señaló que “Argentina se encuentra en un momento interesante, pasando de ser un país con mucho potencial sin explotar a un país que ejecuta proyectos”.
Entre los ejemplos mencionados se destacaron las solicitudes de RIGI por más de USD 33.000 millones, la ronda de almacenamiento de baterías de AlmaGBA con 667 MW adjudicados y el avance de infraestructura asociada a Vaca Muerta, como el VMOS y los proyectos de Argentina LNG.
Las provincias tuvieron un rol central en la agenda. Mendoza expuso su crecimiento en generación fotovoltaica, con casi 800 MW y proyectos como el Parque Solar El Quemado (YPF Luz) y San Rafael (Genneia). Córdoba planteó la necesidad de vincular planificación energética con desarrollo productivo, mientras que La Pampa destacó la responsabilidad creciente de las jurisdicciones en definir estrategias de abastecimiento.
El financiamiento fue otro eje clave. Representantes de la Toronto Stock Exchange (TSX) y la TSX Venture Exchange remarcaron que Argentina debe preparar sus proyectos para ser comprendidos por inversores internacionales. En paralelo, bancos como Comafi señalaron que el sector energético seguirá siendo motor de la economía y que se requieren nuevas alternativas de financiamiento estructurado.
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La transmisión eléctrica apareció como el nuevo cuello de botella. Paneles con CAMMESA, EPEN, AGEERA y Siemens Energy coincidieron en que no existe una solución única, sino una combinación de infraestructura, digitalización y almacenamiento. Según Ezequiel Guil, de Siemens Energy, “Argentina se encuentra en un punto de inflexión clave: después de un siglo como país agroexportador, en los próximos cinco a diez años podría convertirse en un gran exportador de gas, GNL, litio y cobre”.
En renovables, la energía solar mostró avances y desafíos. Coral Energía destacó la oportunidad de proyectos de mediana escala de hasta 50 MW cerca de los centros de consumo, mientras que YPF Luz y Aluar subrayaron la importancia del almacenamiento en baterías para viabilizar nuevos desarrollos.
La agenda común que atravesó todos los paneles fue clara: Argentina tiene recursos, proyectos e inversores interesados. El desafío ahora es la ejecución, con infraestructura, financiamiento, previsibilidad regulatoria y desarrollo de proveedores locales como condiciones indispensables para transformar potencial en producción y exportaciones.
En síntesis, la tercera edición de Argentina Energy Week dejó planteado que el país ya no discute únicamente oportunidades, sino que enfrenta el reto de convertirlas en proyectos tangibles. La transición energética argentina se juega en la capacidad de pasar del anuncio a la obra, del recurso al activo productivo y del mercado interno a la plataforma exportadora.