La extensión de vida de la Central Nuclear Atucha I entró en una fase decisiva luego de que Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA) confirmara que prevé comenzar la carga de combustible del reactor a principios de 2027, una instancia clave antes del retorno de la planta a la generación eléctrica.
El proyecto comenzó en septiembre de 2024 con la salida programada de servicio de la unidad, que acumulaba medio siglo de operación continua. La iniciativa busca habilitar un nuevo ciclo operativo de aproximadamente veinte años adicionales.
Durante los últimos dos años se ejecutaron más de 17.000 tareas técnicas vinculadas a la modernización integral de equipos, sistemas e infraestructura asociados al complejo nuclear ubicado en Lima, provincia de Buenos Aires.
Entre las intervenciones más relevantes figura la renovación del sistema de protección del reactor, uno de los componentes fundamentales para garantizar los estándares de operación y seguridad exigidos por la industria nuclear.
La actualización de la red eléctrica interna también formó parte de los trabajos realizados, junto con la inspección de los generadores de vapor y otras actividades destinadas a asegurar la confiabilidad futura de la instalación.
Las mejoras alcanzaron además a los sistemas de refrigeración de las piletas de combustible gastado, una infraestructura esencial para la gestión segura del combustible utilizado durante la operación de la central.
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A esas tareas se sumaron nuevas obras civiles orientadas a fortalecer las capacidades operativas del complejo. Entre ellas se destaca la construcción de un edificio de ingeniería con capacidad para albergar 180 puestos de trabajo especializados.
El próximo paso dependerá de la evaluación final de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), organismo encargado de verificar que todas las intervenciones cumplen con los requisitos técnicos y regulatorios antes de autorizar una nueva licencia de operación.
Actualmente, la planta cuenta con una potencia eléctrica bruta de 362 MW, por lo que su regreso al sistema energético permitirá recuperar capacidad firme de generación y reforzar la disponibilidad de energía de base dentro de la matriz eléctrica nacional.
La experiencia obtenida durante esta extensión de vida se suma a la acumulada previamente en la renovación de la Central Nuclear Embalse, donde se logró incorporar tres décadas adicionales de operación a la instalación cordobesa.
Ese conocimiento técnico comenzó además a transformarse en una plataforma de exportación de servicios especializados. Recientemente, NA-SA firmó un memorándum de entendimiento con SN Nuclearelectrica, operador nuclear de Rumania, para cooperar en proyectos vinculados a la tecnología CANDU.
En ese marco, la empresa argentina participará en actividades relacionadas con la extensión de vida de la Unidad 1 de la central Cernavodă, consolidando su posicionamiento internacional en uno de los segmentos más especializados de la industria nuclear.
Si el cronograma previsto se mantiene y la aprobación regulatoria avanza según lo esperado, la carga de combustible programada para comienzos de 2027 marcará el último gran hito antes del regreso operativo de una central que seguirá aportando generación eléctrica al país durante las próximas dos décadas.