La central nuclear Atucha II alcanzó por primera vez el puntaje máximo en el PI-Index elaborado por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO), mientras que Embalse obtuvo 98,4 puntos sobre 100 y quedó entre las centrales de mejor desempeño del mundo. La evaluación corresponde al segundo trimestre de 2026 y ubica a ambas instalaciones argentinas dentro del grupo de excelencia operativa de la industria nuclear global.
A través de este indicador, WANO consolida variables críticas vinculadas con seguridad laboral, protección radiológica, confiabilidad técnica, control químico y factor de carga. Alcanzar una puntuación perfecta exige mantener estándares elevados y consistentes en todos esos aspectos de manera simultánea.
Más allá del reconocimiento técnico, los resultados fortalecen el posicionamiento internacional de Nucleoeléctrica Argentina en un momento en que la empresa busca ampliar la exportación de servicios especializados vinculados a la industria nuclear.
Dentro de esa estrategia aparecen actividades de ingeniería, mantenimiento, operación de instalaciones, capacitación de personal y gestión de proyectos complejos. El objetivo es convertir parte del conocimiento acumulado por el sector en una nueva fuente de ingresos y servicios exportables.
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Según los registros informados por la compañía, el desempeño operativo observado durante 2026 da continuidad a un ciclo de alta generación. Durante 2025, Atucha II produjo 5.408.372 MWh y Embalse aportó 5.352.202 MWh, los mayores valores históricos registrados por ambas centrales.
En términos de abastecimiento eléctrico, la energía nuclear mantiene un rol relevante dentro de la matriz argentina. Durante el primer semestre de 2026, las centrales aportaron más de 4,4 millones de MWh y cubrieron aproximadamente el 13% de la demanda residencial del país, proporcionando potencia firme para el Sistema Argentino de Interconexión.
Paralelamente, el sector nuclear avanza en una estrategia orientada a fortalecer su presencia en mercados internacionales. Esa hoja de ruta incluye la comercialización de capacidades tecnológicas y la participación en nuevos proyectos con perfil exportador.
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Otro componente de ese esquema aparece en torno al reactor RA-10 y al desarrollo de la producción de radioisótopos. Las autoridades del sector estiman que esta infraestructura podría permitir una mayor inserción de Argentina en mercados especializados vinculados a medicina nuclear e industria.
Mientras tanto, continúan los trabajos para extender la vida útil de Atucha I, una iniciativa orientada a incorporar tres décadas adicionales de operación para la primera central nuclear de América Latina. La continuidad de esa capacidad resulta relevante para sostener el aporte nuclear al sistema eléctrico nacional.
Lejos de representar únicamente un reconocimiento institucional, las calificaciones obtenidas por Atucha II y Embalse funcionan como una referencia internacional sobre la calidad operativa del parque nuclear argentino. Ese desempeño fortalece la credibilidad técnica del sector y aporta respaldo a futuras iniciativas vinculadas con exportación de servicios, desarrollo tecnológico y generación eléctrica de base.