Las centrales nucleares argentinas Atucha II y Embalse alcanzaron un reconocimiento internacional al ubicarse entre las de mejor desempeño de la industria nuclear global, según la última evaluación de la World Association of Nuclear Operators (WANO).
El dato más relevante surgió de la planta bonaerense, que alcanzó por primera vez el puntaje máximo en el Pindex desde que inició su operación comercial en 2014. Con 100 puntos, Atucha II logró ingresar al grupo de centrales con mejor rendimiento operativo del mundo.
Muy cerca de ese resultado quedó Embalse, que obtuvo 98,4 puntos sobre un máximo posible de 100. La central cordobesa volvió a destacarse por sus indicadores de disponibilidad, confiabilidad y seguridad, parámetros clave dentro de una industria sometida a controles permanentes.
A diferencia de otros rankings energéticos que priorizan únicamente el volumen de producción, la evaluación de WANO contempla múltiples variables relacionadas con la operación segura y eficiente de las instalaciones nucleares. Entre ellas se incluyen la confiabilidad de los sistemas, la disponibilidad de los equipos y el desempeño operativo general.
El reconocimiento llega además después de un año particularmente positivo para ambas centrales. Según informó Nucleoeléctrica Argentina, durante 2025 registraron los mayores niveles de generación eléctrica desde su puesta en funcionamiento.
En ese marco, Atucha II produjo más de 5,4 millones de megavatios hora, mientras que Embalse superó los 5,3 millones de MWh. Los registros marcaron récords históricos para las dos instalaciones y consolidaron su aporte al abastecimiento eléctrico nacional.
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Dentro del sistema energético argentino, la generación nuclear ocupa un lugar singular porque aporta energía de base durante las 24 horas del día. Su funcionamiento no depende de condiciones climáticas y contribuye a estabilizar la oferta eléctrica frente a variaciones de demanda o de producción renovable.
Tanto la central ubicada en Lima, provincia de Buenos Aires, como la emplazada en Córdoba utilizan uranio natural como combustible y agua pesada para moderar y refrigerar la reacción nuclear. Esa tecnología permite transformar la energía liberada por la fisión en electricidad que luego se incorpora al Sistema Argentino de Interconexión.
Más allá de los resultados obtenidos en el ranking internacional, los indicadores reflejan la capacidad operativa de dos activos estratégicos para el sistema energético nacional. En un contexto donde la seguridad del suministro eléctrico se vuelve cada vez más relevante, el desempeño alcanzado por Atucha II y Embalse refuerza el papel de la generación nuclear como fuente estable, confiable y de alta disponibilidad.