El sudoeste bonaerense podría obtener un reconocimiento institucional específico para consolidar su posición dentro del mapa energético argentino. Un proyecto presentado en la Legislatura provincial propone declarar a la región como área estratégica para el desarrollo de energías renovables y la transición energética.
La iniciativa fue impulsada por el diputado bonaerense Andrés De Leo, quien plantea la creación de un marco de articulación entre municipios, organismos públicos, universidades, instituciones científicas y empresas privadas para impulsar nuevas inversiones y fortalecer la infraestructura energética regional.
El área comprendida por la propuesta incluye a los partidos de Adolfo Alsina, Saavedra, Puán, Tornquist, Coronel Rosales, Coronel Dorrego, Bahía Blanca, Villarino y Patagones, además de sectores de Guaminí, Coronel Suárez y Coronel Pringles.
El objetivo central consiste en coordinar acciones para ampliar la generación de energía limpia, mejorar las redes de transporte eléctrico, desarrollar proveedores locales y promover empleo calificado vinculado a la transición energética.
Los fundamentos del proyecto se apoyan en el peso real que la región ya tiene dentro del sistema eléctrico nacional. Según datos de CAMMESA, los parques eólicos del sudoeste bonaerense generaron 4.622,9 GWh durante el último año, volumen equivalente al 58,6% de toda la energía eólica producida en la provincia de Buenos Aires y al 24,8% de la generación eólica nacional.
Buena parte de esa producción proviene de desarrollos como Ingeniero Mario Cebreiro, Pampa II, La Castellana, Vientos del Secano, La Genoveva I y II, Vientos Bonaerenses, De la Bahía, Villalonga y el complejo San Jorge-El Mataco.
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Además del recurso eólico, la propuesta destaca otros activos energéticos existentes en la zona. Entre ellos figuran la central térmica eficiente RESENER I, ubicada en Villarino, y proyectos solares conectados a redes locales en Villa Maza y Villa Iris.
Otro de los argumentos utilizados para respaldar la iniciativa es la capacidad de la región para transformarse en una plataforma integral de innovación y desarrollo tecnológico vinculada a la energía. La combinación de infraestructura productiva, conocimiento técnico y disponibilidad de recursos renovables aparece como una ventaja competitiva relevante.
Dentro de esa estrategia, Bahía Blanca ocupa un papel central por su puerto de aguas profundas, su complejo petroquímico e industrial y la presencia de universidades y centros de investigación capaces de acompañar nuevos proyectos energéticos.
La propuesta también incorpora una mirada de largo plazo sobre nuevas oportunidades vinculadas al hidrógeno verde y otras tecnologías asociadas a la descarbonización de la economía. El desarrollo de esas actividades podría ampliar la demanda de infraestructura, servicios especializados y proveedores regionales.
Aunque todavía debe atravesar el debate legislativo para convertirse en norma, la iniciativa busca formalizar una posición que la región ya ocupa en términos productivos. El resultado final dependerá de su capacidad para transformar liderazgo en generación renovable en nuevas inversiones, infraestructura energética y desarrollo económico de largo plazo.