Central Puerto acelera la construcción de Nuevo Puerto, una planta de almacenamiento energético con baterías ubicada junto a la central térmica que opera en la Dársena 6 del Puerto de Buenos Aires. El proyecto demandará una inversión de US$ 150 millones y busca aportar respaldo al sistema eléctrico metropolitano durante los períodos de máxima exigencia.
Ubicado sobre un predio de tres hectáreas frente al Río de la Plata, el complejo contará con una potencia nominal de 150 MW y una capacidad de almacenamiento de 750 MWh una vez finalizado. Se trata de una de las iniciativas de almacenamiento más importantes que actualmente se desarrollan en la Argentina.
Actualmente, la obra registra un avance cercano al 70%. Los contratos para la provisión de equipos fueron firmados en noviembre de 2025 y la construcción comenzó en febrero de este año. El cronograma prevé completar las conexiones durante los próximos meses para habilitar su operación antes de fin de 2026.
Desde el punto de vista tecnológico, el sistema está compuesto por 135 contenedores de baterías de litio-ferrofosfato suministrados por la empresa china CATL. La infraestructura incorpora además 1080 inversores y 23 centros de transformación provistos por Huawei, junto con una subestación equipada con transformadores de potencia destinados a vincular el parque con la red eléctrica.
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A diferencia de una central convencional, las baterías no generan energía. Su función consiste en almacenar electricidad durante los períodos de menor demanda y devolverla al sistema cuando aumenta el consumo. En este caso, el diseño permitirá descargar energía durante aproximadamente cinco horas consecutivas.
El proyecto forma parte de los emprendimientos adjudicados mediante la licitación AlmaGBA, impulsada para fortalecer la confiabilidad del suministro eléctrico en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Bajo este esquema, CAMMESA administra la energía disponible mientras que la remuneración se realiza mediante pagos por capacidad contratada.
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Junto con Nuevo Puerto, la compañía desarrolla una segunda instalación de almacenamiento en Central Costanera. Ese proyecto sumará 55 MW de potencia y 275 MWh de capacidad mediante una inversión cercana a los US$ 40 millones, elevando el compromiso total de capital de la empresa en sistemas BESS a aproximadamente US$ 190 millones.
Uno de los argumentos que impulsó la incorporación de baterías fue la velocidad de ejecución. Mientras una planta de almacenamiento puede desarrollarse en menos de dos años, la incorporación de nueva generación térmica enfrenta actualmente mayores dificultades por la escasez global de turbinas y las extensas demoras en los plazos de fabricación y entrega.
Frente al crecimiento de la demanda eléctrica en el AMBA, el almacenamiento energético aparece como una herramienta de flexibilidad cada vez más relevante. La planta Nuevo Puerto permitirá disponer de energía en los momentos críticos de consumo y contribuirá a reducir restricciones operativas sin necesidad de incorporar potencia térmica adicional en el corto plazo.