Chile, Perú y Argentina podrían elevar su participación conjunta en la oferta mundial de cobre desde el 35% actual hasta cerca del 48% si logran concretar la cartera de proyectos prioritarios que hoy se encuentra en desarrollo. Así lo planteó Jorge Cantallopts, director ejecutivo de Cesco, durante una jornada organizada por APRIMIN.
El escenario proyectado refuerza la relevancia del denominado “Nuevo Triángulo del Cobre”, una región que concentra algunos de los recursos minerales más importantes del mundo y que busca ganar participación en un mercado impulsado por la electrificación global.
Según el análisis presentado, el principal desafío ya no pasa por la disponibilidad geológica de los recursos, sino por la capacidad de transformar ese potencial en producción efectiva mediante inversiones, infraestructura, financiamiento y avances regulatorios.
Para Argentina, la oportunidad coincide con el avance de varios proyectos cupríferos de gran escala que buscan posicionar al país como un actor cada vez más relevante dentro de la minería internacional. La expansión prevista está estrechamente relacionada con la demanda de cobre proveniente de redes eléctricas, energías renovables, almacenamiento energético y electromovilidad.
Desde Cesco señalaron además que sostener la exploración será una condición indispensable para responder al déficit de cobre que se proyecta para los próximos años. En paralelo, remarcaron la necesidad de generar condiciones que permitan captar inversiones y acelerar el desarrollo de los proyectos actualmente en carpeta.
La magnitud del crecimiento esperado también tendría efectos directos sobre la cadena de valor minera. El desarrollo simultáneo de proyectos en los tres países podría fortalecer redes regionales de proveedores, impulsar infraestructura compartida y ampliar la demanda de trabajadores especializados.
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Para contratistas, constructoras, empresas de servicios industriales y proveedores de equipamiento, el aumento de la actividad minera abriría oportunidades vinculadas a obras, logística, energía, transporte, perforación y operaciones de apoyo a gran escala.
Otro aspecto destacado durante la exposición fue la necesidad de equilibrar la competencia por inversiones con mayores niveles de cooperación regional. La posibilidad de compartir infraestructura y conocimiento aparece como uno de los factores que podrían acelerar la puesta en marcha de nuevos proyectos cupríferos.
El cobre ocupa actualmente un lugar central dentro de la transición energética mundial por su utilización en líneas de transmisión, parques renovables, baterías, vehículos eléctricos y sistemas de electrificación. Por ese motivo, cualquier incremento significativo de la oferta mundial adquiere relevancia estratégica para gobiernos, inversores y compañías mineras.
Si los proyectos prioritarios logran avanzar según lo previsto, el Cono Sur podría consolidar una posición dominante en el mercado global del cobre durante las próximas décadas, con Argentina ganando protagonismo dentro de una industria que busca responder al crecimiento sostenido de la demanda internacional.