El nuevo servicio conectó la Capital Federal con la localidad bonaerense de Tigre y fue inaugurado por el entonces presidente Victorino de la Plaza en un gran acto en el que participaron funcionarios, personalidades de renombre y hasta representantes extranjeros.

El siguiente mandatario, Hipólito Yrigoyen, que asumió dos meses después continuó con el fortalecimiento del sistema ferroviario tal como los señala la historiadora Olga Funes. De esta forma, se dio inicio a un cambio tecnológico irreversible en el transporte: la electricidad reemplaza, para siempre, al vapor.

Para lograrlo, se construyó una usina eléctrica en el Canal San Fernando y se tendió un cableado subterráneo para que la energía llegue hasta el tercer riel, que es el que corre paralelo a las vías y posibilita el movimiento de las formaciones. También fue necesario modernizar el nuevo tramo eléctrico, tarea que demandó 6 años y una enorme inversión por parte de empresas de origen inglés.

Los paragolpes hidráulicos que se colocaron al final de los rieles, eran los más poderosos del mundo hasta ese momento, ya que eran capaces de soportar el embate de un tren de 750 toneladas a una velocidad de 16 kilómetros por hora. Por otra parte, fue necesario adiestrar a los conductores por lo que se implementó una escuela de instrucción en Victoria para el personal.

Por aquel entonces, la línea que unía Retiro con Tigre se llamó “Ferrocarril Central Argentino” y estaba constituida por capitales británicos con intereses económicos tal como lo explica el historiador Juan Carlos Cena.

Los primeros vagones traccionados a electricidad eran originalmente de madera y contaban con salones para pasajeros y vestíbulos de acceso. Se dividían en “Primera Clase” y “Segunda Clase con furgón”, ambos con sus baños correspondientes.

La incorporación de unidades fue regular y progresiva hasta que, en 1971, a raíz de la primera guerra mundial se interrumpió su producción. Estos primeros coches funcionaron hasta 1931 cuando fueron reemplazados paulatinamente por vagones con carrocería de metal.

El actual nombre de la línea, General Mitre, fue adoptado recién 30 años después de aquel primer servicio eléctrico.

En 1923, el Ferrocarril Oeste se sumó a la modernización al inaugurar el servicio eléctrico en el tramo que une Once con Moreno y lo mismo haría el Ferrocarril del Sud, pocos años después. De esta manera y gracias a la aplicación de la nueva tecnología –menos  el servicio de trenes se fue electrificando paulatinamente en gran parte del país y colocó a Argentina a la vanguardia en materia de transporte ferroviario.

Fuente: Radio Perfil

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