Las energías renovables contarán con un nuevo marco de previsibilidad luego de que el Congreso extendiera hasta el 31 de diciembre de 2045 el régimen de estabilidad fiscal previsto en el artículo 17 de la Ley 27.191.
La modificación fue incorporada dentro del paquete energético aprobado por el Senado y restablece una de las garantías más relevantes para proyectos que requieren elevados niveles de inversión inicial y plazos extensos de recuperación del capital.
El beneficio había vencido el 31 de diciembre de 2025. Con la nueva ley, la actividad vuelve a contar con protección frente a la creación de tributos específicos, cánones o regalías aplicados sobre el acceso y utilización de recursos renovables.
Para los desarrolladores, la medida apunta a reducir incertidumbres regulatorias y facilitar el acceso a financiamiento de largo plazo para parques eólicos, solares, proyectos de biomasa y otras tecnologías de generación limpia.
La relevancia del régimen puede observarse en los resultados acumulados durante la última década. Según datos de la Cámara de Generadores y Cadena de Valor de Energías Renovables (CEA), desde 2016 el sector movilizó más de US$ 11.000 millones en inversiones directas y sumó más de 6.500 MW de nueva capacidad instalada.
Durante ese mismo período, la participación de las fuentes renovables en el consumo eléctrico argentino pasó de menos del 2% a ubicarse cerca del 19% en 2025, muy próxima a la meta del 20% fijada originalmente por la legislación.
La norma aprobada no incorpora subsidios adicionales ni altera las reglas del Mercado a Término de Energías Renovables (MATER). El cambio se concentra exclusivamente en garantizar estabilidad fiscal para nuevos proyectos y para aquellos que continúan operando bajo contratos de largo plazo.
Otro aspecto relevante es la incorporación de herramientas para destrabar emprendimientos demorados. El texto autoriza de manera excepcional la cesión de determinados contratos de abastecimiento suscriptos por organismos públicos cuando esa medida resulte necesaria para completar inversiones en curso.
La finalidad de ese mecanismo es evitar que proyectos avanzados queden paralizados por problemas financieros, societarios o contractuales y facilitar su incorporación al Mercado Eléctrico Mayorista.
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En paralelo, la demanda de energía renovable vuelve a mostrar señales de crecimiento impulsada por minería, industria, centros de datos y nuevos desarrollos productivos con elevado consumo eléctrico.
La necesidad de abastecimiento a largo plazo aparece como uno de los factores que explican el interés por mantener reglas estables para la inversión. Los parques renovables requieren horizontes de planificación de varias décadas y condiciones regulatorias previsibles para acceder a financiamiento competitivo.
Más allá de la discusión legislativa, la extensión del beneficio hasta 2045 constituye una de las señales regulatorias más importantes para el sector en los últimos años. Su impacto final dependerá de la capacidad para transformar esa mayor previsibilidad en nuevos parques, más potencia instalada, obras de infraestructura eléctrica y una participación creciente de las energías renovables dentro de la matriz argentina.