Minería: Transición Minera; El desafío de evitar un “vacío productivo” ante la llegada de la era del cobre

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Por Redacción Runrún Eléctrico

Argentina se encuentra en una encrucijada productiva. Mientras las principales minas de oro y plata del país entran en su fase de madurez y agotamiento, la gran promesa del cobre todavía se encuentra en etapa de preparación y construcción. Este escenario plantea el riesgo de un “vacío productivo” que podría afectar las exportaciones y el empleo sectorial en el corto plazo.

El éxito para sortear este bache depende de la velocidad con la que se pongan en marcha megaproyectos de cobre como Josemaría, El Pachón y Taca Taca, considerados vitales para abastecer la demanda global de la electrificación.

El ocaso de las minas de metales preciosos: Gran parte de la estructura exportadora minera actual de Argentina depende de yacimientos que han operado por décadas. Sin nuevos proyectos de oro y plata de gran escala en el horizonte inmediato, el declive natural de estas minas maduras genera una presión fiscal y social en las provincias cordilleranas.

La industria advierte que el tiempo de descuento ha comenzado y que la sustitución de esta renta minera solo vendrá de la mano de los minerales estratégicos para la transición energética.

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El cobre como motor de la próxima década: El cobre es el nuevo protagonista absoluto. Proyectos como MARA en Catamarca o Josemaría en San Juan tienen el potencial de triplicar las exportaciones mineras del país, pero requieren inversiones de capital intensivo que superan los u$s 3.000 millones por yacimiento.

El desafío no es solo geológico, sino de tiempos: construir una mina de cobre de clase mundial demanda entre 4 y 7 años. Evitar el vacío productivo requiere que estos proyectos inicien su fase de construcción de manera simultánea y sin demoras burocráticas o de infraestructura.

Infraestructura eléctrica: El factor crítico Para que la “Argentina del cobre” sea una realidad, el sistema de transporte eléctrico (SADI) debe expandirse hacia las zonas de alta cordillera. Estos megaproyectos requieren una potencia energética que hoy la red actual no puede suministrar en su totalidad.

Por ello, la integración entre las nuevas licitaciones de transporte y los planes de inversión minera es fundamental. Sin energía confiable y abundante, el cobre argentino seguirá bajo tierra, prolongando la brecha productiva que el país necesita cerrar con urgencia.

La Visión de Runrún Eléctrico

La transición energética no es solo un cambio de combustibles, es un cambio de materiales. El cobre es el sistema nervioso de este nuevo mundo, y Argentina tiene una oportunidad única. Pero el “vacío productivo” es una amenaza real: no podemos permitir que las minas de oro se cierren antes de que las de cobre empiecen a producir.

Es hora de sincronizar la política minera con la eléctrica para asegurar que la transición sea un puente y no un abismo.

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