Los gobernadores de Salta, Jujuy, Neuquén y Chubut coincidieron en que la falta de infraestructura logística es hoy el principal freno para capitalizar el ciclo de inversiones que atraviesan la minería y la energía en Argentina, con compromisos que ya superan los 50.000 millones de dólares a nivel nacional. El planteo se dio en un panel organizado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios junto con la Americas Society/Council of the Americas.
El encuentro reunió a mandatarios provinciales, funcionarios nacionales y referentes empresariales vinculados a la minería de litio y cobre y a la exportación de gas natural licuado. El eje común fue la necesidad de acompañar el crecimiento con obras viales, energéticas y portuarias que hoy resultan insuficientes.
La presidenta de AS/COA, Susan Segal, destacó que la oportunidad no pasa solo por extraer recursos, sino por conectarlos con la región y el mundo. Subrayó la importancia de corredores compartidos hacia el Pacífico con Chile, Bolivia y Perú, y recordó que apenas el 14% del comercio de América Latina ocurre dentro de la propia región, lo que abre margen para ganar peso en el comercio global.
El gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, remarcó que la provincia lidera la producción de litio con más del 60% de las exportaciones nacionales y una capacidad instalada de 80.000 toneladas anuales, que proyecta duplicar hacia 2028. Advirtió que el atraso en obra pública complica el desarrollo del Corredor Bioceánico.
Por su parte, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, informó que la provincia acumula compromisos de inversión minera por 5.000 millones de dólares, con proyección de llegar a 12.000 millones, y señaló que la salida al Pacífico es estratégica para reducir costos logísticos.
.

En la Patagonia, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, detalló que la provincia repavimenta 650 kilómetros de rutas y construye 100.000 m² de escuelas para sostener el ritmo de radicación poblacional que genera Vaca Muerta, con 70 nuevos habitantes por día.
Su par de Chubut, Ignacio Torres, celebró la llegada del primer proyecto de más de 1.000 millones de dólares bajo el régimen de incentivos en una cuenca convencional y reclamó que las divisas generadas se traduzcan en obras básicas, como el acueducto de Comodoro Rivadavia.
El sector privado también expuso sus planes. Martín Pérez de Solay anunció la reapertura de un yacimiento cordillerano cerrado en 2018, con una proyección de más de 500.000 toneladas anuales de cobre hacia 2030.
En energía, Rodolfo Freyre, CEO de la compañía que desarrolla el primer proyecto exportador de gas natural licuado, informó que el primer buque licuefactor llegará en junio de 2027, con un contrato de exportación a ocho años por más de 2.500 millones de dólares ya firmado.
Más allá de las diferencias entre perfiles productivos —litio y cobre en el norte, gas y petróleo en la Patagonia— el diagnóstico fue unánime: sin rutas, gasoductos, puertos y acueductos, la ola de inversiones corre el riesgo de no traducirse en desarrollo territorial.
La mirada regional planteada desde la Americas Society reforzó que la infraestructura es la pieza que falta para conectar los recursos argentinos con los mercados del mundo y con el resto de América Latina.