Insertaron un delgado cable en el cerebro y administraron un leve impulso eléctrico a una paciente con una grave e incurable depresión. En palabras de la paciente, “el momento mismo de recibir el estímulo fue una revelación, sintió una sensación intensamente estimulante”.

Una vez que los científicos descubrieron qué parte del cerebro de esa persona estaba asociada con los sentimientos negativos y qué parte podría responder al estímulo de alivio, incorporaron sus investigaciones a un implante permanente que actúa como un “marcapasos neural”. Después de usar el dispositivo durante un año la paciente informa que ha mantenido su padecimiento ha disminuido notablemente y que eso le permitió reconstruir una vida más placentera. El equipo de investigación publicó los resultados en Nature Medicine como un hito en el esfuerzo por desarrollar tratamientos personalizados para la depresión.

Al parecer esto da prueba de que se pudo identificar y modular un circuito cerebral asociado exclusivamente a los síntomas. Por ahora, los procedimientos que aplican electricidad al cerebro de un paciente han sido de la modalidad “talle único” para todos.

Muchos científicos coinciden en que es un importante avance aunque advierten que se necesitarán muchos años de trabajo para convertir un procedimiento quirúrgico costoso y complicado en algo que se pueda aplicar masivamente a pacientes con depresión intratable.

Quiero publicar en Runrún