El CAREM 25, primer reactor nuclear de potencia de diseño argentino, continúa en construcción en Lima, provincia de Buenos Aires, junto al complejo Atucha. Se trata de un prototipo de 25 MW eléctricos, concebido como parte del segmento internacional de reactores modulares pequeños (SMR). A diferencia del RA-10, que ya tiene horizonte de puesta en marcha en 2027, el CAREM todavía no cuenta con fecha oficial de operación.
La obra civil alcanzó un nivel significativo de ejecución, pero la ingeniería está bajo revisión técnica integral. Documentación parlamentaria reciente sitúa el avance físico global en torno al 64%, con mayor progreso en obra civil y menor en componentes críticos. La CNEA descartó referencias anteriores que hablaban de un 95% de ingeniería terminada, al considerar que no reflejan la situación actual.
En marzo de 2026, la CNEA autorizó a IMPSA a realizar gestiones exploratorias para identificar alternativas de financiamiento privado destinadas a completar el recipiente de presión del reactor. La autorización no implica inversión comprometida, pero abre la posibilidad de incorporar capital privado en un proyecto que hasta ahora dependió de fondos públicos.
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El CAREM permanece bajo control regulatorio de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), que estableció para 2026 una tasa específica vinculada con el proceso de licenciamiento. Esto confirma que el proyecto sigue activo dentro del sistema nuclear argentino.
El diseño del CAREM incorpora sistemas de seguridad pasiva y soluciones integradas que buscan reducir la complejidad de las instalaciones convencionales. La ambición del proyecto excede la construcción de un único reactor: apunta a desarrollar una tecnología nuclear propia con potencial de exportación.
La comparación con el RA-10 permite dimensionar el programa nuclear argentino. Mientras el reactor de Ezeiza se orienta a investigación y producción de radioisótopos, el CAREM apunta a generación eléctrica y a posicionar a la Argentina en el mercado internacional de SMR.
El desafío sigue siendo transformar décadas de desarrollo nuclear en una instalación operativa y, eventualmente, en un producto exportable. Con el RA-10 entrando en su etapa decisiva y el CAREM todavía buscando completar su recorrido, la Argentina sostiene dos apuestas nucleares de naturaleza distinta y de gran valor estratégico.