David Malpass,  titular del organismo afirmó que el empeoramiento de las disparidades entre las economías avanzadas y los países en desarrollo ha hecho retroceder los esfuerzos para reducir la pobreza extrema en años, y en algunos casos décadas.

El Banco Mundial espera recaudar la mencionada suma en donaciones para el fondo de la Asociación Internacional de Fomento destinado a los países más pobres, con el fin de hacer frente a los “trágicos retrocesos en el desarrollo” causados por la pandemia del COVID-19, dijo el lunes el jefe del organismo.

Segun Malpass el banco multilateral de desarrollo prevé un crecimiento mundial del 5,7% en 2021 y del 4,4% en 2022, pero afirmó que el empeoramiento de las disparidades entre las economías avanzadas y los países en desarrollo ha hecho retroceder los esfuerzos para reducir la pobreza extrema en años, y en algunos casos décadas.

“Los datos entrantes apuntan a una ralentización del impulso de la actividad mundial, en medio de los persistentes cuellos de botella de la cadena de suministro y los repuntes del COVID-19. El panorama es desafiante para gran parte del mundo en desarrollo, con tasas de vacunación rezagadas en aumento, inflación, apoyo político limitado, muy pocos empleos y escasez que se extiende a los alimentos, el agua y la electricidad”, dijo Malpass.

Además aseguró que la desigualdad está aumentando drásticamente, ya que se espera que la renta per cápita en las economías avanzadas crezca casi un 5% en 2021, pero sólo un 0,5% en los países de bajos ingresos.

Afirmó que las economías avanzadas ya estaban alcanzando los niveles prepandémicos de crecimiento económico, pero la producción en los países en desarrollo estaría casi un 4% por debajo de las proyecciones prepandémicas el próximo año. “Estamos asistiendo a lo que yo llamo trágicos retrocesos en el desarrollo en muchas dimensiones. Los avances en la reducción de la pobreza extrema han retrocedido años, para algunos una década”, dijo.

Adicionalmente el titular de la entidad también pidió esfuerzos para hacer frente a los insostenibles niveles de deuda de muchos países en desarrollo, señalando que la carga de las naciones de bajos ingresos aumentó un 12% hasta alcanzar la cifra récord de 860.000 millones de dólares en 2020.

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